jueves, 2 de octubre de 2014

Urgen a autoridades del EdoMex atender abandono social y feminicidios en Ecatepec


Jóvenes y activistas defensoras de los derechos humanos de las mujeres iniciaron el 25 de septiembre acciones de intervención performativa en lugares públicos de Ecatepec donde se han cometido feminicidios y violencia contra las mujeres , fenómeno que ha aumentado durante los últimos meses.

En el marco del llamado Tercer Informe de Resultados que presentó el miércoles el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, el performance presentado por las activistas consistió en una red de mariposas multicolores en una zona de Ecatepec caracterizada por su carácter violento, con lo cual pudo romperse por unos momentos el ambiente de silencio en el que se vive.

“Las mariposas representan la transformación, las ganas de cambio y la esperanza en un contexto hostil y violento, donde la precariedad, la injusticia y el abandono social son parte de la vida cotidiana”, señaló Teresa Martínez, una mujer joven que reside en el municipio, y agregó que los días 25 de cada mes realizarán acciones que contribuyan a frenar la violencia y romper el silencio de las mujeres, para que los gobiernos volteen a mirar esta grave problemática social.

“La cultura del silencio y oscuridad que impera en Ecatepec favorece el aumento de los feminicidios y la violencia, el cerrar los ojos permite no sólo la normalización de la violencia sino la funcionalización de la misma”, expresó Karla Paola Romero Jiménez, mujer libre y activista ciudadana, que ha también ha participado en otras manifestaciones con arte performancero en dicho municipio mexiquense y quien en otra etapa de su vida sufrió violencia y agresiones en las calles por ser mujer.  

“En medio de este caos, hay un movimiento haciendo historia, actos de denuncia, voces críticas que exigimos eso que este gobierno fallido no garantiza: la seguridad”, añadió.

Por su parte, Tania Trejo, integrante de la organización ciudadana PUTAS Movimiento de Lucha y Defensa por los Derechos Humanos, señaló que los feminicidios en esta zona se han fortalecido por el alto grado de marginalidad y abandono social, así como un machismo más violento, y que ella, como otras mujeres, vive con miedo.

“Cuando sé que matan a una mujer, me da miedo, me da temor salir y ya no regresar a mi casa, ya no ver a los que quiero, ya no cumplir mis sueños, ya no poder amar, ni poder ayudar, por eso creo que es importante denunciar, que se oiga la voz de las mujeres”, expresó.

“Por eso no me callo, porque quiero denunciar lo que le pasa a mis hermanas mujeres, no me voy a quedar a esperar a que le pase a las mujeres de mi familia, ni que a mí me sigan atacando, yo denuncio, alzo mi voz, yo quiero que se escuchen mis gritos de miedo y dolor de años convertido en coraje, coraje por mi vida, por la gente de mi colonia, yo sé que existen personas, sobre todo mujeres como yo, que quieren el cambio y no se atreven, y es por eso que yo estoy dando el ejemplo”.

Manuel Amador, activista por los derechos humanos, hizo un llamado a las autoridades para que a través de las instituciones del Estado se generen políticas públicas realistas y efectivas para resolver los rezagos de pobreza, abandono social y precariedad en que viven las personas donde más se comete violencia y feminicidios en el Estado de México.

“Es importante atender la urgencia de seguridad y combatir los distintos rostros de la violencia, pero sobre todo la violación de los derechos humanos que se comete contra las personas que viven en estos contextos, que se garantice el derecho a la cultura, la educación, la salud y la seguridad, en sí, una vida digna, ya que sólo se considera a estas personas como clientela política y no son valoradas por su condición humana y ciudadana, debido a su pobreza”, expresó.

“También es urgente destinar un presupuesto real que atienda el abandono social que la propia indiferencia del Estado ha generado, entre otras razones por la reducción del gasto público en asuntos de desarrollo social que fomenta y promueve el modelo económico neoliberal”, dijo el activista.

Fotografías: Manuel Amador












lunes, 15 de septiembre de 2014

Extraviados, más que independientes. Septiembre 15 y sus disfraces


Llega el 15 de septiembre, y nuevamente los mexicanos —dentro y fuera del país —, nos preparamos para celebrar tan importante fecha, el inicio de la lucha por la independencia. Al grito de ¡Viva México!, entre cohetes, trompetínes, “chelas” y la tradicional música mexicana, el espíritu chauvinista de la mayoría se exalta desde que inicia el denominado “Mes Patrio” y se extiende hasta que se extingue el día 16; por todos lados, el ánimo colectivo se enciende mientras la ciudad se atavía de los colores representativos —verde, blanco y rojo— para dar paso a la danza, la oda, la farsa colectiva que nos unifica como mexicanos una vez al año. Aunque algunos no comprenden del todo de qué se trata el festejo —olvidaron su cita con la historia—, en un instante, las diferencias se desdibujan y abren paso a la celebración, todos nos volvemos “Uno” con el mismo rostro: el del orgullo mexicano.

Y entonces sucede: nos sumamos, nos disfrazamos, nos en-ajeamos, nos volvemos otros en la histeria colectiva (¡en la histeria no en la historia!), nos “uniformamos” y festejamos a la Madre Patria con carnaval y matracas… Pero, a la par de todo ese ruido, el despertar coexiste, está a la orden del día y no es fácil evadirlo: al caminar por las calles saturadas de euforia, es inevitable observar… mirar a la gente, los coches, las paredes, los anuncios y hasta las redes sociales —finalmente vivimos tiempos modernos— cargados de ese espíritu nacionalista, que se desfasa con una realidad convulsionada que nos supera y nos lleva a caer en la cuenta, en lo absurdo del festejo. Y entonces surgen las interrogantes: ¿cuántos de nosotros en realidad sabemos lo que representa el grito de la Independencia en este presente de desigualdad y muerte que prevalece en México?, ¿no es acaso un contra sentido celebrar, cuando el país es entregado a manos extranjeras y es devorado por el crimen organizado?

Muerte. Hambre. Pobreza. Desigualdad. Corrupción. Inseguridad. Miedo, coexisten. Y la sensación de contrasentido se exacerba cuando volvemos sobre los titulares de revistas y periódicos que narran la crónica —la resaca— de las recientemente reformas impulsadas por EPN y aprobadas por el Congreso, y que ponen en jaque a muchos de nuestros “Méxicos”, así como los logros que con sangre se labraron en años de lucha ciudadana. Celebramos el México “Independiente”, el inicio de una lucha que nos volvió libres de España. Pero hemos olvidado que independencia y la libertad llevan de forma inherente un compromiso social y con la historia. No se trata sólo de festejar, sino de refrendar con acciones eso qué tanto alardeamos el 15 de septiembre. Pero no sucede. Y a más de dos siglos de distancia, el México colectivo sigue siendo “la víctima”, el lugar de ultraje, la mismísima Chingada; tierra donde la indiferencia y la pasividad conviven, mientras los otros, los que nos miran desde afuera, se llevan la mejor tajada.

¿Hay algo que celebrar? En un primer momento la respuesta es un No contundente. Y los motivos sobran… Pero la respuesta debería ser otra: vale la pena, porque al festejar se cultiva la fe y la esperanza, y en ese sentido, se celebra a todos los mexicanos y mexicanas que, pese a la indiferencia de algunos y la adversidad que representa el México del siglo XXI, todos los días se siguen vistiendo de chinelos, chinas poblanas, tehuanas, mariachis, danzantes, albañiles, oficinistas, periodistas cocineras, jardineros, meseros, costureras activistas, microempresarios, abogados, jornaleros, mineros, choferes, maestros… y salen a las calles, y no precisamente a gritar ¡Viva México!, sino a enfrentar con trabajo y entereza, el mundo que nos han heredado, salen a construir Patria. Son los nuevos héroes mexicanos.


jueves, 7 de junio de 2012

Sonidos segregados


La música como medio alternativo de reinserción social

Si te dan el “atoron”, eres un vulgar delincuente
Es el trato que te dan, aunque seas inocente...
Estando prisionero, te enseñarán a perder;
Perderás a tus amigos, perderás a tu mujer…
 (Fragmento de la canción El Atorón, de Pascacio Torres González


"La readaptación es posible", “segregados podemos ser todos” son sólo algunas de las frases que se escucharon en el auditorio del Reclusorio Preventivo Varonil de Oriente de la Ciudad de México durante la presentación de primer disco de Segregados, agrupación musical de ska que emerge de las entrañas de la periferia, el penal, y donde también estuvieron presentes Pato, Sax y Aldo de la Maldita Vecindad.

Segregados es un grupo de ska que nace el año 2008 en los baños del Reclusorio Oriente por iniciativa de tres internos: Toño, Fabián y Jonathan.

Antes de llegar al penal y ser un Segregado, Toño era productor musical; Fabián tocaba el bajo, y Jonathan era músico. Por diversas circunstancias, Toño. Fabi y Jona llegaron al reclusorio donde se conocieron y empezaron a gestar el proyecto musical de Segregados. Aunque en un inicio eran sólo tres, hoy en  día la banda está conformada por diez integrantes -entre los que se encuentran un mariachi, un músico de banda norteña y un letrista de corridos. Y aunque el camino para realizar su primera producción no ha sido sencillo, todos sus integrantes coinciden en que el proyecto les ha cambiado la vida:

“Segregados me ha ayudado mucho a sobrellevar todo esto. Porque sí, es un poco complicado vivir aquí”, expresó en entrevista para Bitácora 09 Fabián, precursor de la banda y bajista. “La vida antes de Segregados dentro del penal era ir a la escuela, tomar cursos, buscar una forma de distraerme para no pensar… Y sí, el proyecto ha cambiado mucho mi forma de ver las cosas: aquí he aprendido que incluso en este lugar se pueden hacer las cosas, que querer es poder, que uno mismo se pone sus propios límites. Nosotros, estando aquí, hemos logrado lo que a lo mejor nadie se hubiera atrevido. El primer paso lo tiene que dar uno, pero eso no es lo importante; lo importante es seguir caminando”.

Algo similar comentó Luis Morales Yáñez (Guicho), guitarrista de la banda: “Para mi la perspectiva de la vida cambió al integrarme a Segregados. Me di la oportunidad de conocer nuevas cosas. Ya no era el tiempo perdido. Antes sólo iba a  la escuela, cumplía con las actividades que te piden aquí, pero no me sentía tan bien. Ahora las cosas son distintas, la banda te ve diferente: te encuentran en el “kilometro”** y, en vez de agredirte, te saludan en buena onda. Mi familia también está contenta”.

“Al principio Segregados era sólo un escaparte para combatir el encierro”, expresó Jonathan, vocalista y líder de la banda. “Pero de estar en el puro ocio, un día las autoridades nos dejaron hacer lo que más nos gusta, que es tocar, hacer música, y eso cambió mucho las cosas,  Con este proyecto estamos demostrando que sí —estamos recluidos— pero no todos somos delincuentes; estamos demostrando que somos músicos”.

El año 2010 la banda saca a la luz su primera producción musical, “Todo es Playa” bajo el sello independiente de Intolerancia. Con cortes musicales como ¿Dónde estabas tú?, El penal, El Atorón, Bicentenario, Segretonz y Todo es Playa, y haciendo uso de lo que ellos mismos denominan lenguaje canero** (de la cárcel), la banda retrata en cada una de sus canciones el sentir, y la forma en que se convive —-sobrevive— al interior del “cana”, la cárcel:

Llegando a población se te considera “Monstro”
Dormirás en la “pecera” dormirás, en la “moto”…
Si quieres “camarote”, te cuesta un ”camarón”
De dos a tres mil pesos para no hacer el “cantón”. **

Expresa El Penal, una de las canciones de la banda que mejor recupera el lenguaje canero.

La vida que llevaba se ha quedado atrás
Y sólo mis recuerdos van al más allá.
Y aunque en la distancia todos te olvidan,
Con el tiempo mi presencia… te llegará.

Letras que exorcizan el encierro, que liberan y son vehículo para la purificación, para la reinserción en un mundo que los ha negado, que los ha segregado, es lo que esta banda de músicos ofrece en su primera producción, grabada y producida al interior del penal. 

“Todo esto del disco inició el año 2009, cuando nos animamos a grabar una maquetita de covers de otras bandas; a partir de eso tomamos la decisión de que se podía hacer algo más”, comentó Toño, pionero de la banda, baterista y productor del álbum, respecto al complejo proceso para grabar un disco al interior del penal. “Recuerdo que en ese entonces yo les decía a mis compañeros: vamos a producir un cd, vamos a componer; entonces, todo lo que fue 2010 nos dedicamos a realizar Todo es Playa”.

“El proceso de preproducción del disco fue en otro lugar, en otro espacio; o sea, aquí en el reclu, pero en unos baños que compartíamos con otros bandas, otros músicos. Los horarios que teníamos eran muy apretados: ensayábamos lunes, miércoles y viernes, tres horas diarias, y lo que alcanzaras a hacer en ese tiempo. Originalmente había doce canciones. Y yo, cuando empecé a producir el disco, intenté que fueran catorce, pero por los tiempos —todo se fue dando muy rápido— no hubo oportunidad. Al final quedaron sólo diez.

Al cuestionarlos sobre el mensaje que la banda busca enviar con su música, los integrantes respondieron:

Sergio Corona (Sr. Corona), trombón: “Con el grupo lo que queremos proyectar es la fusión de varios géneros. Mostrar que se puede capturar en un solo estilo y hacerlo bien. Segregados puede ser una pauta para que otros grupos sigan lo que aquí se está haciendo”.

José Luis Tlapala (Mariachi), trompeta y violín: “Yo creo que el principal mensaje es que mientras uno quiera hacer las cosas, dónde sea que uno se encuentre, las puede hacer”.

Jonathan Álvarez (Jona), guitarra y voz: “Que crean en sus sueños, que crean en lo que hacen y en el bien común. Que sepan que todos somos seres humanos, somos hermanos, y que hay que hacer buenos actos y tener vibra positiva para todo. Nosotros creímos en un sueño —digo, nunca pensamos que llegara a tanto—, pero nos aferramos a hacerlo. Entonces, si alguien cree en un sueño, ya sea pintar, correr, jugar fútbol, béisbol, pues que lo haga con fe y que lo haga con amor”.

Luis Morales Yáñez, (Guicho), guitarra: “Hay ocasiones en que nos preocupamos por el estigma que nos pone la gente. Por ejemplo, a nosotros nos pueden decir: “¡hay, los presos!”. Pues sí, somos presos, pero mira lo que hacemos. A mí me gusta el nombre de la banda porque nos identifica: somos segregados de la sociedad; estamos apartados, pero con este proyecto queremos reinsertarnos a la sociedad. Siento que con este proyecto vamos a abrir el panorama”.

Carlos Alvarrán, Saxofón: “Yo creo que en cualquier lado es difícil hacer las cosas —en la cárcel, allá afuera—, pero la cosa es que uno tenga las ganas. Si existen las ganas, se puede. Y más que nada, que haya espacios donde se puedan realizar. A lo mejor hay muchos talentos en la calle, pero no se dan cuentas porque no hay dónde, no hay suficientes espacios para descubrir ese talento, y prefieren estar delinquiendo porque es la forma más fácil de hacer dinero. Entonces, la propuesta de Segregados es que intenten hacer algo como esto; algo de música, algo de pintura. Y que las autoridades abran más espacios  para expresarse”.

Antonio Garza Ruiz Gomar (Toño), baterista: “Lo más importante es resistir. A veces las condiciones son adversas. Yo creo que nosotros somos un claro ejemplo de que a pesar del lugar donde estés siempre puedes construir lo que quieres construir. Entonces, este disco va dedicado a esas grandes minorías. Y el mensaje es ese, que a pesar de estar en un reclusorio logramos hacer un disco, e involucrar a gente externa. A mi me llena de orgullo el saber que pudimos construir un proyecto en el cual pudimos juntar a tres factores importantes: autoridades, gente externa especializada en el ramo (disqueras, productoras, cineastas, músicos, periodistas, fotógrafos, etc.) y nosotros como internos.

Juan Antonio Álvarez (Tony), segunda voz y coros: “Me encantaría mucho que la gente se contagiara, que se contaminara de la energía, el ímpetu, de la positividad, del propositivismo que presentamos. Me gustaría mucho que vinieran a ver cómo se desarrollan las cosas aquí; cómo es que  te preparas para salir a la calle”, finalizó el único integrante de la banda que a la fecha ha abandonado el penal.

El que con segregados se junta…
A continuación compartimos las primeras impresiones de los integrantes del grupo sobre ciertos conceptos que, en definitiva, han marcado el curso de sus vidas, a fin de que los lectores de Bitácora 09 conozcan un poco más a cada uno de los integrantes de la banda.

Antonio Garza Ruiz Gomar (Toño), baterista
Segregados: Mi vida
Familia: La base
Justicia: No existe
Ley: “Iguanas”
México: Mi país

Fabián Monzón (Fabi), bajista
Segregados: Mi familia
Familia: Siempre…
Libertad: Todo
Justicia: para algunos…
Ley: Bien
México: País de oportunidades

Jonathan Álvarez (Jona), guitarra y voz
Segregados: Futuro
Familia: Amor
Justicia: La justicia del hombre no existe, la de Dios sí
Ley: mmm
México: Gran amor, mi país

Luis Morales Yáñez, (Guicho), guitarra
Segregados: Mi familia, mis vales. Lo mejor que he tenido en la vida
Familia: Amor, todo para mí
Libertad: Algo que me hace falta
Justicia: No existe
Ley: Tampoco…
México: México es “Todo es playa”; o sea, todo es México. Para mí México es mi vida

Juan Antonio Álvarez (Tony), segunda voz y coros
Segregado: Hermandad
Familia: Cariño, amor
Futuro: Prospero
Justicia: Inexistente
Ley: Desequilibrada
México: Mi corazón

José Luis Tlapala (Mariachi), trompeta y violín
Futuro: La libertad
Familia: Estar con ellos algún día
Juticia: Creo que no hay
Ley: Muy vana
México: Mi tierra. Orgulloso de ser mexicano

Ángel González, teclado
Familia: Todo
Libertad: Algo que me tengo que ganar
Futuro: Una subida; salir adelante
Justicia: Casi no existe
Ley: Algo que está mal hecho
México: Oportunidades

Sergio Corona (Sr. Corona), trombón
Segregados: Grupo grande
Familia: mmm
Futuro: Crecer como músico
Ley: Es de ley hacer lo que más te gusta y hacerlo bien
Justicia: Ser justos hasta el momento que a ti te satisfaga lo que haces
México: Grande. Pensar en grande y hacer cosas grandes

Carlos Alvarrán, Saxofón
Segregados: Familia
Familia: Lo máximo
Futuro: Música
Justicia: ¿Qué es eso?
Ley: ¿Qué es eso?
México: País

Glosario Canero
Atorón: Cuando te detienen y te traen a cana (cárcel)
Borrega: Interno que trabaja con los “monos” (custodios). Es el que pasa la información sobre peleas y demás. Chivatón
Camarote: Cama o litera individual
Cana: Cárcel
Canero: Persona que ha llegado varias veces a la cárcel o que lleva muchos años (carne de presidio)
Cantón: Celda o estancia
Encerrón: Momento en que te cierran la celda (apandado)
Faina/Fajina: Labor de limpieza impuesta por otros internos sin derecho a paga
Gorilas: Interno “mamado (He-Man de rancho)
Kilómetro: Pasillo o corredor que te lleva a todos los dormitorios
León: Broncudo y rifado, sin wawarear (sin hablar tanto)
León rasurado: Wawarón, como los patos, picudos y culones (borregas)
Mamá de cantón: Interno más viejo que organiza el cantón
Mono: Custodio
Mostro: Güey que hace la fajina y y misiones del cantón en general
Payo: Interno que tiene capacidad económica (déjalo es el tío abdul)
Pecera: W.C., letrina al fondo del cantón (dormir parado)
Primodelincuente: Persona que por primera vez llega a la cana (tierno)
Rancho: Comida exquisita que da la institución (huevo radioactivo, caldo de oso y sus variantes)
Segregado: Apartado o encerrado en una celda de alguna población, ir al castigo
Tiburones: Grupo de seguridad interno antimotines
Yesca: Mariguana, ganja, mota, toque (Saca)


Artículo publicado en mayo de 2012 en Bitácora 09, revista del Faro de Oriente (Fábrica de Artes y Oficios de Oriente)

lunes, 28 de noviembre de 2011

Por el derecho a soñar, “necios que saben que la voz es un ideal posible”

“Antes, los jefes de información éramos personas que teníamos cierta trayectoria en el periodismo, gente que íbamos ascendiendo y llegábamos a ser jefes de los reporteros. Pero, debido a la situación de violencia que vivimos en Tamaulipas, y el constante hostigamiento a periodistas por parte del crimen organizado, de unos años a la fecha, estos señores se instauraron como los nuevos jefes de información: ellos deciden qué se publica, qué no se pública y cómo se pública”, manifestó la ciberactivista pro-derechos humanos y reportera tamaulipeca Martha Olivia López Medellín en el foro “Violencias, Estado, Interculturalidad y Derechos Humanos”, realizado el mes de noviembre en la Preparatoria Popular Francisco Villa 128, en Ecatepec, Estado de México, en el que también estuvieron presentes Leticia Tecla, víctima de tortura y promotora de derechos humanos; Olga Reyes Salazar, defensora de Derechos Humanos; Hassan Dalban, profesor e investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, y Rosa María Díaz Martínez, alumna migrante indígena.

Puede haber un coche bomba en Ciudad Victoria, a dos cuadras del periódico -abundó López Medellín-, y sin embargo, si a “ellos” (el crimen organizado) no les conviene, en ningún periódico se va a publicar, porque la orden es esa; y si se infringe esa ley, esa autoridad de facto, van por los reporteros, por los editores.

A decir de Martha Olivia, y de acuerdo con cifras de la Procuraduría General de la República relacionadas con denuncias sobre secuestro, Tamaulipas ocupa el primer lugar con 153 denuncias formales; Durango con 82; el Distrito Federal con 77; Chihuahua 75, y Coahuila con 58 averiguaciones -datos de diciembre de 2006 al 31 de agosto de 2010. Sin embargo, acotó, “las cifras son humor negro, si consideramos que sólo en San Fernando, Tamaulipas, una ciudad de apenas 100 mil habitantes, han encontrado fosas clandestinas con 72 cadáveres, la mayor parte de migrantes del centro, y la segunda con más de 150 cuerpos. Y, los periodistas, los medios de comunicación de Tamaulipas, no pudimos siquiera escribir nada.

Los Tamaulipecos tienen una característica -no me cuento, por supuesto, dijo- es la del silencio. Cuando te toca la desgracia de un secuestro, la “línea” es -incluso entre la familia- “no hables, no digas, no comentes. Aquí no pasa nada”. Todos sabemos lo que pasa, pero nadie nos escucha. No hay alcalde, gobernador ni presidente que viva lo que los ciudadanos de pie; los dos primeros se trasladan en camionetas blindadas y con decenas de guardaespaldas, y el llamado presidente le gusta jugar a las guerritas, hace discursos brabucones desde su cómoda y segura residencia oficial de Los Pinos.

Dentro de tanto pesimismo e historia de horror, continuó, quiero decirles que el camino de la paz es inagotable, y una de esos caminos es el que integramos los ciberactivistas del contingente MX y el contingente Tam, quienes hemos aprovechado las ventajas de las redes sociales para promover la cultura de la no violencia y a favor de los derechos humanos. Sin necesidad de afiliarnos a algún partido político, ideología o grupo promovemos valores como la solidaridad, pero sobre todo la congruencia; porque, no solamente defendemos estos ideales, sino que realizamos actos presenciales a favor de movimientos como el de los padres de la guardería ABC, de Hermosillo, Sonora, donde, después de dos años de intenso activismo, se logró que Felipe Calderón firmara la Ley que protege a los niños que están en instancias infantiles. También promovemos la defensa de los activistas pro derechos humanos, salimos a apoyar a los twitteros que han sido encarcelados, cuando les ha querido cuartar su libertad de expresión.

En el caso concreto de Tamaulipas, apuntó, nos constituimos como contingente en abril de este año, y hemos realizado diversas actividades, como la Marcha Nacional por la Paz el 8 de de mayo, donde participamos más de 650 personas; hemos promovido la recuperación de espacios públicos. Hace tres meses nos unimos a dos ONGs y solicitamos al ayuntamiento de Ciudad Victoria que cerrara la avenida principal a los autos y la abriera a los peatones. Esto se hace cada domingo y es como un remanso a la violencia; la gente no deja de asistir.

Por otro lado, agregó, cada 15 días en la Avenida Libre 17 realizamos una actividad denominada “Pintando por la Paz”, donde pedimos a los niños que dibujen o pinten -con crayolas, con hojas recicladas, con lo que se pueda- algo respecto a la violencia; y a los padres y familiares que escriban una frase. Hasta ahora llevamos más de 500 dibujos y frases con las que pensamos realizar una exposición.

Al final, concluyó, mi presencia aquí es para decirles que, pesé a lo adverso que suenen mis palabras, hay que seguir caminando. ¿De qué forma? Informándose, sensibilizándose acerca de lo que sucede y actuar en consecuencia. A veces pareciera que la realidad que escuchamos es realidad de otro país o de otro continente. Pero no, está muy cerca: está en Michoacán, está en Zacatecas, está en Guerrero, está en Oaxaca, está en Tamaulipas. Pero hay que seguir caminando. Como dice el uruguayo Eduardo Galeano: “Aunque no podemos adivinar el mundo del futuro, bien podemos imaginar el que queremos que sea. Tenemos el derecho de soñar, a pesar de que ese derecho no figura entre los treinta derechos proclamados por la ONU, allá a finales de la década de los cuarenta; porque si no fuera por el derecho de soñar y las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed”.

Por su parte Leticia Tecla, quien ha impartido clases a nivel medio superior por más de 30 años, fue Coordinadora editorial del periódico Eureka, y es estudiante de la Maestría en Derechos Humanos en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México señaló:

“Yo soy de una familia que tiene cuatro desaparecidos políticos. He sido torturada y he sido secuestrada -una ocasión en 1979, y otra cuando estaba en el periódico Eureka, con Rosario Ibarra. Nací en el movimiento del 68, en una represión brutal en la Plaza de Tlatelolco, y donde el Estado respondió como únicamente sabe hacerlo, con violencia. Por ello, considero que el desplazamiento, la desaparición política, la tortura, el secuestro, representan formas distintas de violencia. Pero también lo es el discurso del Estado. Un discurso que nos dice y nos internaliza el miedo, el terror, nos enseña el silencio que es igual que la muerte”.

Yo soy estudiante de Derechos Humanos, dijo, porque creo que una forma de socavar la violencia es defendernos a partir de proyectos comunitarios educativos como éste; pero también creo en el conocimiento y la palabra. En ese sentido, quiero decirles que los maestros, al igual que los periodistas, acostumbramos hacer de nuestra palabra una trinchera; somos gente que rompemos el silencio por medio de la palabra.

Hoy en día, explicó, tenemos una serie de biólogos, de fisiólogos que hasta se han ganado el premio nobel con la argumentación de que los seres humanos tenemos en nuestro cerebro glándulas que por naturaleza nos hacen violentos. Y eso son falsedades. Aun así, y con base en esos argumentos, nuestros gobernantes dicen que la violencia es intrínseca al ser humano y, por ello, los mexicanos, sólo podemos responder con la guerra, ante un acto que viole la norma, Y así tenemos una guerra inventada, una guerra construida desde el Estado, manipulada por los medios masivos de comunicación, y con enemigos inventados. Ellos inventaron un enemigo: el terrorismo. Pero nosotros tenemos una respuesta: nosotros no somos terroristas, tampoco somos delincuentes, y la lucha contra el narcotráfico es inventada, porque es una lucha contra la sociedad.

Sin embargo, continuó, una de las formas que tenemos para enfrentar esa guerra es el conocimiento, porque el conocimiento es poder. El conocimiento es una forma de enfrentar al mundo y derrotarlo. Y derrotarlo no sólo por medio de la palabra oral, sino también de la palabra escrita. La palabra escrita es memoria. La palabra escrita rompe el silencio.

Así pues, finalizó: “Hoy por hoy los luchadores sociales, los maestros, los estudiantes, los jóvenes y la humanidad toda nos debemos de definir -en estos históricos días- como cuna revolucionarios cotidianos; soñadores de hazañas dirigibles; subvertivos de insomnios, años luz; buscadores inagotables de galaxias; sublevados, de veces eternos ancestrales; sembradores de universos infinitos; aventureros de espacios intangibles; de nómadas con pasos de futuro; de cuestionadores del aquí y del ahora; de amantes de inquietudes y zozobros; de dementes que espían el futuro, y de todos aquellos que esperan el amanecer con los ojos abiertos y en vigilia; de necios que saben que la voz y la felicidad es un ideal posible, y viven en la geometría exponencial del universo tomados de la mano de la razón y el caos del infinito. Esa forma de ver las cosas se convierte hoy, jóvenes, en imprescindible”.


Contundente e ilustrativo fue también el testimonio de Olga Reyes Salazar, activista por los derechos humanos en Ciudad Juárez, Chihuahua, quien -entre los años 2008 y 2011- perdió a cuatro hermanos, un sobrino y una cuñada, los asesinaron, por lo que ha tenido que migrar a la ciudad de México.

Yo vengo de Ciudad Juárez, expresó: “Toda la vida hemos vivido allá mi familia y yo. Mis hermanos fueron panaderos, y mi hermana Josefina Reyes fue activista de los derechos humanos. Ella fue de las primeras que levantó la voz cuando iniciaron los feminicidios en el Valle de Juárez. También ella y mis hermanos realizaron varias marchas cuando Estados Unidos quiso poner en la frontera un tiradero nuclear que iba a afectar gran parte de la frontera, en el Valle de Juárez; a base de sacrificios, marchas y plantones, mis hermanos y la gente se les unió, consiguieron que no se hiciera ese tiradero”.

Pero hace poco, continuó, cuando Felipe Calderón llegó al gobierno, también llegaron a Ciudad Juárez militares cometiendo muchos abusos en los pueblos: entraban a las casas a las dos o tres de las mañana, tiraban puertas y ventanas, y si algo les gustaba se lo llevaban. Entonces, mis hermanos comenzaron a poner denuncias en contra de estas personas. Es así como en noviembre de 2008 asesinan a mi sobrino, hijo de mi hermana Josefina. A media cuadra donde matan a mi sobrino había dos trocas de militares y ellos no miraron a nadie, y hasta la fecha no hay ningún detenido. En 2010 asesinan también a mi hermana Josefina, y meses después a mi hermano Rubén Reyes.

“Pero la cosa no para allí, en febrero de 2011 mi hermano Elías, mi hermana Magdalena y mi cuñada María Luisa, son interceptados por una camioneta con seis fulanos enmascarados y con armas largas, y se los llevan. Entonces, el resto de la familia comenzamos a organizarnos con los compañeros de Ciudad Juárez de diferentes organizaciones de Derechos Humanos y ponemos un plantón afuera de la Procuraduría Norte del Estado de Chihuahua. Ahí estuvimos 19 días pasando veinte grados bajo cero en una carpa, exigiendo la aparición con vida de mis hermanos y de mi cuñada. Y nunca se logró. Por eso vinimos al DF a poner un plantón en la Plaza Tolsa. Estuvimos una semana. El Gobernador de Chihuahua nunca nos atendió allá, ni siquiera González Nicolás que es el Subprocurador de Justicia de Juárez; pero un día antes de que mis hermanos aparecieran, el Gobernado César Duarte vino para el DF, y unas diputadas lo obligan a que nos diera la cara. Y mi mamá le exigió que le entregaran a sus hijos, que él sabía dónde estaban. Al día siguiente mis hermanos aparecieron muertos, a lado de la carretera. A partir de eso, nos han quemado cuatro casas, dos sobrinos han sufrido intento de asesinato; por eso, nosotros, ni en Ciudad Juárez ni el estado de Chihuahua estamos seguros. Y ahora aquí en el DF tampoco, porque las amenazas siguen”.

Hoy, abundó, gran parte de la familia se ha ido para Estados Unidos, ya somos muy poquitos los que quedamos aquí. Pero de todos modos seguimos luchando; y, al menos yo, quiero seguir luchando para que se haga justicia. En todo el país están pasando muchas barbaridades. Es mucha violencia la que se está implementando en contra de los seres humanos: asesinan, hacen desaparición forzada, descuartizan, queman vivos.

“Por eso les digo, qué bueno que ustedes están aquí y que están informándose; necesitan informarse y necesitan saber más. Y seguir estudiando, para que el día de mañana no formen parte de las filas del narcotráfico”, concluyó.

Por su parte, Hassan Dalban, Dr. en Ciencia Política de la Habana y profesor investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, señaló: “Todos estos problemas, estas violaciones de los derechos humanos a que hacen referencia las compañeras; todo este tipo de explotación, de enajenación, de racismo, de dominación imperialista, de saqueo, se origina en el sistema capitalista”.

Son las condiciones sociales y económicas, dijo, las que forman al ser humano; así, lo que produce el sistema neoliberal son ciudadanos violentos, en tanto que es un “sistema de explotación, un sistema de enajenación, un sistema antidemocrático y antihumano".

Finalmente, Rosa Díaz Martínez, alumna del tercer semestre de la preparatoria Francisco Villa 128, comentó que ella y su familia son indígenas, de una comunidad de Oaxaca donde se habla Mixe y no existe oferta educativa a nivel medio superior; por ello, explicó, tuvieron que migrar al Estado de México. En ese sentido, subrayó que, abandonar su lugar de origen por falta de recursos económicos o de una adecuada oferta educativa, es también un modo de violencia.

El foro “Violencias, Estado, Interculturalidad y Derechos Humanos” se realizó en el marco un proyecto educativo alternativo que busca fomentar entre los alumnos de la preparatoria Francisco Villa 128 el pensamiento crítico con base de la reflexión y discusión de los problemas de su contexto, para así identificar las estructuras de poder y el modo en que operan las formas control en la sociedad; esto es, identificar los medios de control, marginación y exclusión así como las formas sociales, políticas y culturales donde se origina la violencia y la violación de los Derechos Humanos.


VISIÓNES DE LA VIOLENCIA,

EXPOSICIÓN MONTADA POR LOS ALUMNOS DE LA PREPARATORIA 128

MEMORIA GRÁFICA