Jóvenes y activistas defensoras de los derechos humanos de las mujeres iniciaron el 25 de septiembre acciones de intervención performativa en lugares públicos de Ecatepec donde se han cometido feminicidios y violencia contra las mujeres , fenómeno que ha aumentado durante los últimos meses.
En el marco del llamado Tercer
Informe de Resultados que presentó el miércoles el gobernador del Estado de
México, Eruviel Ávila Villegas, el performance presentado por las activistas
consistió en una red de mariposas multicolores en una zona de Ecatepec
caracterizada por su carácter violento, con lo cual pudo romperse por unos momentos
el ambiente de silencio en el que se vive.
“Las mariposas representan la transformación, las ganas de cambio y la
esperanza en un contexto hostil y violento, donde la precariedad, la injusticia
y el abandono social son parte de la vida cotidiana”, señaló Teresa Martínez,
una mujer joven que reside en el municipio, y agregó que los días 25 de cada mes
realizarán acciones que contribuyan a frenar la violencia y romper el silencio
de las mujeres, para que los gobiernos volteen a mirar esta grave problemática
social.
“La cultura del silencio y oscuridad que impera en Ecatepec favorece el
aumento de los feminicidios y la violencia, el cerrar los ojos permite no sólo
la normalización de la violencia sino la funcionalización de la misma”, expresó
Karla Paola Romero Jiménez, mujer libre y activista ciudadana, que ha también
ha participado en otras manifestaciones con arte performancero en dicho
municipio mexiquense y quien en otra etapa de su vida sufrió violencia y
agresiones en las calles por ser mujer.
“En medio de este caos, hay un movimiento haciendo historia, actos de
denuncia, voces críticas que exigimos eso que este gobierno fallido no
garantiza: la seguridad”, añadió.
Por su parte, Tania Trejo, integrante de la organización ciudadana PUTAS
Movimiento de Lucha y Defensa por los Derechos Humanos, señaló que los
feminicidios en esta zona se han fortalecido por el alto grado de marginalidad
y abandono social, así como un machismo más violento, y que ella, como otras
mujeres, vive con miedo.
“Cuando sé que matan a una mujer, me da miedo, me da temor salir y ya no
regresar a mi casa, ya no ver a los que quiero, ya no cumplir mis sueños, ya no
poder amar, ni poder ayudar, por eso creo que es importante denunciar, que se
oiga la voz de las mujeres”, expresó.
“Por eso no me callo, porque quiero denunciar lo que le pasa a mis
hermanas mujeres, no me voy a quedar a esperar a que le pase a las mujeres de
mi familia, ni que a mí me sigan atacando, yo denuncio, alzo mi voz, yo quiero
que se escuchen mis gritos de miedo y dolor de años convertido en coraje,
coraje por mi vida, por la gente de mi colonia, yo sé que existen personas,
sobre todo mujeres como yo, que quieren el cambio y no se atreven, y es por eso
que yo estoy dando el ejemplo”.
Manuel Amador, activista por los derechos humanos, hizo un llamado a las
autoridades para que a través de las instituciones del Estado se generen
políticas públicas realistas y efectivas para resolver los rezagos de pobreza,
abandono social y precariedad en que viven las personas donde más se comete
violencia y feminicidios en el Estado de México.
“Es importante atender la urgencia de seguridad y combatir los distintos
rostros de la violencia, pero sobre todo la violación de los derechos humanos
que se comete contra las personas que viven en estos contextos, que se
garantice el derecho a la cultura, la educación, la salud y la seguridad, en
sí, una vida digna, ya que sólo se considera a estas personas como clientela
política y no son valoradas por su condición humana y ciudadana, debido a su
pobreza”, expresó.











